Muy breve el preámbulo porque la actualización ya es bastante larga: como todas las listas, es personal y objetable. He dudado hasta el último minuto si incluir Ilsa, la loba de las SS y An american crime, pero nada de Von Trier ni de Haneke, porque mis pocos lectores saben que les tengo alergia. Como casi todas las películas son de los últimos años, es posible que los directores sigan tratando de superarse en los próximos en esto de hacer películas “fuertes”… Los enlaces de descarga, como siempre, pinchando en los títulos.

NOTA: finalmente, me he atrevido a hacer una segunda parte con las dos películas arriba mencionadas y otras que también se las traen. No dejéis de echarle un vistazo.

10. CRASH (DAVID CRONENBERG, 1996). Antes de transmutarse en el director convencionalón que es hoy, Cronenberg hacía cosas tan revulsivas como esta. El encuentro entre Eros y Tánatos en la sociedad de hoy, o, más claro, excitación sexual a través de accidentes automovilísticos. No resulta tan tortuosa como Videodrome o Inseparables, pero sí mucho más explícita. Descenso a los miasmas del alma humana (el primero de la lista) que a muchos, no obstante, les pareció morbo gratuito, que no fácil, porque nada en el Cronenberg de entonces lo era.

9. À L’INTÉRIEUR/INSIDE/INSTINTO SINIESTRO (ALEXANDRE BUSTILLO Y JULIEN MAURY, 2007). Muy célebre entre los fans del fantaterror y el gore, narra cómo una embarazada fuera de cuentas es acosada en Nochebuena por una psicópata (nada menos que Béatrice Dalle) que pretende cargársela y quedarse con su retoño, no necesariamente por ese orden. El problema de este filme estriba en que, antes que en un festival de hemoglobina, consiste en un festival de disparates de guión. Sobre él le leí algo muy gracioso a un forero: los franceses tienen el doble de sangre en su cuerpo que el resto de nosotros, a la vez que pueden resucitar momentáneamente para arreglar la luz. No la recomiendo.

8. AUDITION (TAKASHI MIIKE, 1999). Estandarte del nuevo cine de terror japonés, Audition nos descubrió en Occidente el particular universo de su director, que aquí queda expresado de la forma más onírica y perversa posible. Para el recuerdo perpetuo, la escena del personaje mutilado tragando vómitos de un cuenco para perros y la tortura con alfileres final. Diferente, malsana y extraordinaria.

7. I SPIT ON YOUR GRAVE (STEVEN R. MONROE, 2010). De estreno pendiente en España -ya podemos esperar sentados-, se trata del remake de una película de 1978 que aquí se conoció como La violencia del sexo, la cual el crítico Roger Ebert calificó como la peor de todos los tiempos. El argumento es simplicísimo: una mujer es violada y atacada por cuatro hombres, sobrevive a duras penas y decide vengarse de ellos, pero multiplicando el tormento: por ejemplo, al que la sodomizó, ella le sodomiza con un trabuco, y todo así. Probablemente contiene la castración más realista jamás filmada. A mí me gustó, incluso más que la original.

6. NEKROMANTIK (JÖRG BUTTGEREIT, 1987). Muy difícil la decisión de elegir una de este autor, al que algunos consideran, más que un cineasta, un necrófilo seriamente perturbado. Todas las de Buttgereit tienen lo suyo, pero, al fin y al cabo, esta es la más célebre y contiene la imborrable escena del ménage à trois con un cadáver. De su secuela, el amigo Spasojevic, que luego saldrá, plagió el coito con decapitación. En fin, entrar en el universo de don Jörg es adentrarse en un terreno donde cuesta seriamente mantener la cordura. Para quien se atreva.

5. SALÓ O LOS 120 DÍAS DE SODOMA (PIER PAOLO PASOLINI, 1975). La más célebre adaptación cinematográfica del marqués de Sade, de la cual se rumorea que fue la causa del asesinato de su director. Unos capitostes de la Italia fascista someten a sus prisioneros a vejaciones de todo tipo. Coprofagia, mutilaciones hiperrealistas y mucho más. Todo estaba ya en el libro, que nuestro Jess Franco calificó de “inventario de perversiones”, pero el italiano dota al conjunto de un mensaje moral que todavía algunos no saben vislumbrar al fondo del pantano de sangre y heces: la infinitud del Mal asociada al poder nunca será nada al lado de la inocencia (ese final insuperable con los dos soldados bailando…).

4. HOLOCAUSTO CANÍBAL (RUGGERO DEODATO, 1980). Una de las películas más célebres de todos los tiempos, prohibida, perseguida, mutilada –lo cual tiene gracia si pensamos en su contenido- y por la que su director fue acusado de asesinato, al creerse durante mucho tiempo que se trataba de una snuff movie y que las filmaciones que aparecen en ella eran reales. En cualquier caso, los animales sí fueron mutilados de verdad (la escena de la tortuga gigante le revolvería las tripas al mismísimo Freedy Krueger), y aún continúa abierta la polémica de si tales salvajismo y depravación constituyen una crítica contra la sociedad y el género humano. Para sumarse a dicha polémica, hay que haberla visto al menos una vez, aunque este bloguero recomienda que con el estómago vacío.

3. THE HUMAN CENTIPEDE II (TOM SIX, 2011). A este filme “de moda” y a su predecesor ya les dediqué una actualización entera. Y si bien el primero me parece bastante aburrido, el segundo añade eslabones humanos al ciempiés, un humor incalificable y casquería (atentos a la escena del recién nacido-acelerador) y mierdaza por doquier. Ya lo dije en su momento: tiene su gracia, pero está sobrevalorada. Y lo peor de todo es que Tom Six ha dicho que la tercera y última parte va a superar con creces todo lo visto hasta ahora… Se empieza a rodar este año. Miedito.

2. A SERBIAN FILM (SRDJAN SPASOJEVIC, 2010). Otra que tampoco se ha estrenado aquí, pero muy famosa por estos lares porque es la primera vez, contando la época de la dictadura franquista, en que en España se encausa al director de un festival de cine por proyectar una película determinada (al final ha sido absuelto). Otro descenso a los miasmas del ser humano sin medias tintas, empapuzado de drogas y lleno de tabúes, entre ellos la pederastia. Todo se pretende una metáfora política algo pasada de pretensiones, pero, en general, supone un viaje al horror desasosegante y conseguido. Hay quien no la ha podido olvidar y hay quien no quiere volver a saber de ella, entre otros el procesado director del festival de Sitges, Ángel Sala.

1. MARTYRS (PASCAL LAUGIER, 2008). Una secta llamada “la Organización” se dedica a raptar personas, incluyendo niños, para torturarlas hasta el extremo sufrimiento, cuando –según creen ellos- se puede ver lo que hay después de la muerte y revelarlo. De todas las de la lista, he puesto a esta en el primer lugar no sólo por brutal, sino también por insidiosa: poco a poco se te mete bajo la piel, uno se siente cada vez más identificado con las víctimas, y mientras a ellas las martirizan, Laugier hace lo propio con nuestra sensibilidad: nos deja los nervios de punta, y, al final, el corazón en un puño. Esta sí que es la experiencia cinematográfica más extrema… ¿hasta cuándo?